lunes, 15 de febrero de 2010

La Despedida de Valmont



Casi cumplía cien años de vampira, y por desgracia traía recuerdos a mi mente, Valmont había ido de a cazar a la cuidad, yo no tenia ganas de matar por hoy, era la melancolía la que no me dejaba ir. Mark se había ido de mi lado hace ya bastantes décadas, decidió irse porque no quería verme convertida en un monstruo según él, pero yo debía sobrevivir, y no lo haría a medias.



Valmont había sido mi escapatoria a ese destino a medias por todos estos años, el me daba la fuerza y el coraje para cometer todos mis pecados, por que el igual era un pecado, un hermoso pecado, con el conocí mi peor lado, ese lado que no muestras jamás con la luz encendida, pero aun así no llenaba el espacio donde alguna ves estuvo mi corazón, Mark se lo había llevado, y a pesar de ser una vampira aun guardaba sentimientos por aquel sujeto de extraña facha y bonitos ojos.



Eran casi las 5 de la madrugada cuando Valmont llego al castillo, traía un bulto en su espalda, pero no se que era, lo tiro a mis pies, y me dijo.



-Te traje la cena Rossetta, y ya deja de actuar como una melodramática, cien años no son nada-. Tomo mi cabeza y beso mi frente, luego siguió caminando hasta su cuarto, me arrodille desenvolví el bulto, era un hombre casi muerto, no podía desperdiciar así la comida, lo acerque a mi boca, y le di una suave mordida, su sangre aun estaba tibia, la saboree de forma lenta como si no volviera a probar aquel manjar de dioses.



Valmont me había convertido en vampira, el era mi creador, le debía lealtad pero aun así su actitud nunca me dejo satisfecha, siempre fue arrogante y me trataba como una idiota mas nunca mostro una diferencia para conmigo, pero eso casi no me molestaba a menos que estuviera Mary cerca una de la vampiras que nos habían seguido a Mark y a mi desde Londres, a Valmont le fascinaba mostrar su agrado por ella delante de mí eso hacía que me dieran unos celos incontrolables que me daban ganas de sacarle la cabeza de un solo golpe, seguro lo conseguiría pero no era culpa de ella, Valmont sabia de mis celos y los usaba en mi contra, me conocía demasiado bien.



A la noche siguiente me dijo que si iría con él a cazar pero le dije que no iría porque tenía que hacer otras cosas el de forma instintiva prácticamente me dijo –Bueno iré con Mary-. Eso me volvió loca y de forma casi instintiva igualmente le dije -¿Por qué juegas conmigo? ¿Acaso crees que no me siento bastante mal ya por sentir cosas por ti y que tú me restriegues en la cara que no me quieres?- abrió los ojos como plato ante mi confesión tan poco ortodoxa y se echo a reír, -Eres incomprensible, Mary lejos es mas cuerda que tu-. Me rechinaron los dientes de rabia, me di la vuelta y salí del castillo antes que él, se giro en un movimiento y me grito -¿Adónde vas?-



-Lejos de ti, eres despreciable, no deseo volver a verte no me esperes… Quizás sea para siempre-. Las últimas palabras fueron un susurro dudo que me haya oído por la distancia que ya nos separaba.



Me dirigí al bosque no sabía dónde estaba Mark lo más probable es que este muy lejos, quizás en Norte América, pero mi sorpresa fue grande cuando Valmont llego a mi lado con mucha calma –Mi querida Rossetta, tu eres una de las pocas en quienes confió no deberías actuar así, menos conmigo-. Puso esos ojos que tanto quería, esa mirada que me hacía decir que si a todo lo que el quisiera esa mirada que casi ya era mía, excepto que solo yo sentía que era mía, sabía bien que nada de él era mío.



Me gire para mirarlo pero me forcé a que mi mirada fuera fulminante cosa que me costó demasiado, -Lo siento demasiado querido Valmont pero me aburrió la vida que he traído contigo hasta ahora, me iré con Mark él es el único que me comprende, además él es el verdadero dueño de mi existencia, tú no eres más que una droga que debo dejar de una vez por todas, de verdad prefiero que te vayas, ya encontraras tu existencia, pero no conmigo ahí para verte. Adiós-. Seguí mi camino pero justo antes de irme le dedique una mirada y para mi desgracia demostraba más de lo que yo hubiese querido era una mirada que se concentraba todo el dolor que sentía por dejarlo, todo la rabia por sentir esos sentimiento que no quería sentir. Dos días después llegue a Queenstown donde tome un barco a Norte América.



¿Había alguna esperanza de olvidar a Valmont algún día?, el era más que solo mi creador era mi droga personal, disfrutaba los momentos con el mas que con cualquier otro, el era mi lado oscuro, y no quería perder ninguno de mis lados pero no podía convivir con aquel lado tan autodestructivo, porque si yo quería a Valmont era solo porque yo lo quería no porque él me lo incitara. Estaba segura que no lo volvería a ver y que gracias a eso lo lograría superar.

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