Recuerdo cuando era una neófita, también recuerdo mi abrazo, pero lo que mas recuerdo es la vida que llevaba de humana, tenia 22 años, estudiaba antropología, creía conocer a los hombres muy bien, pero dentro de esto no salia nada sobre vástagos, un día estaba en la biblioteca de la universidad y se me hizo tarde salí del edificio rápidamente ya que estaban por cerrar, entre los libros que tenia en la mano encontré uno negro, sabia que no era mio, cuando volví la biblioteca ya estaba cerrada, así que mejor pensé en irme y devolverlo al día siguiente. cuando llegue a mi casa subí hasta mi habitación y empece a ordenar mis cosas, cuando de nuevo mi mirada volvió a ese misterioso libro, esta ves lo observe mejor, pero seguía siendo misterioso, no tenia ni nombre, ni autor, solo era como un cuadernillo forrado en cuero negro, sin marcas ni nada, pensé en que momento pude haberlo cogido, y de donde, pero no recordé nada. Sonó mi teléfono era mi novio, quería saber como estaba y que estaba haciendo, le comente lo que hacia y que había estado toda la tarde en la biblioteca, el se sorprendió, ya que odia la biblioteca. El estudiaba derecho, su nombre era Víctor, y si tenia que leer un libro prefería comprarlo que ir a la biblioteca, pero yo no era así, sentía que la biblioteca era como mi segundo hogar, en especial esa de la universidad tan antigua que me hacia caer en sus redes con ese aire tan tranquilo, era como si el tiempo se detuviese cada ves que entraba allí.
Pero mi perdición fue cuando encontré aquel libro, luego de hablar con víctor lo abrí y empece a leerlo eran versos, que describían asesinatos, el autor tenia registradas las veces que había asesinado, pero no eran simples asesinatos, en algunos versos decía "El sabor de su sangre era como el dulce sabor de las fresas", El asesino no solo las mataba bebía su sangre, pero ¿Con que objetivo? ¿Acaso era un vampiro?.
Esa noche ocurrió lo peor estaba dormida y una pesadilla me hizo despertar, sentí sed, baje las escaleras hasta la cocina encendí la luz del comedor, y había un ser ahí, observándome, me asuste y mucho, pero era elegante vestía como uno se imagina que visten los condes o personas de la realeza, llevaba un bastón que en la parte superior tenia un demonio de oro, se levanto y camino hacia mi, se quito el sombreo de copa que llevaba y se me dijo -Lamento despertare querida, pero tu tienes algo que me pertenece.-
Yo quede asombrada pero al oír esas palabras de inmediato se me vino a la mente el libro negro, no sabia que decir así que mantuve el silencio, el siguió caminando y paso a mi lado divise mucho mejor su rostro era representaba unos 28 años, volvió a hablar esta ves dijo, -Iré a buscarlo, si no te molesta.- Yo con un movimiento rápido de cabeza le dije que no. Subió las escaleras con movimientos elegantes y certeros, luego bajo y yo aun no me movía de mi lugar, el me miro y dijo -Reacciona, no te haré daño, a menos que me lo pidas- sonrió y sus colmillos salieron a la luz, su rostro completo, con esa sonrisa incluida, era perfecto, supere el miedo y me senté, lo mire y dije -Estudio Antropología, creo conocer bien a los humano, pero tu me dejas sin palabras, se que no eres un ser normal, y creo que tu sabes mejor que yo como llego ese libro a mis manos- se sentó al otro lado de la habitación me miro fijo aun con su hermosa sonrisa, -Te he estado siguiendo yo puse antes de que salieras el libro entre tus cosas, el asunto es que yo sabía que estudias antropología y que eres la mejor en tu clase, y es por eso que decidí que tu eras la candidata perfecta para ser mi compañera, en este libro escribí hace mucho mis aventuras- sonrió de nuevo -Pero esto lo deje hace mucho, te necesito para que me ayudes a encontrar victimas mas "especiales"- Yo sabía que era mi fin, que no tenia escapatoria, en un minuto se me vino a la mente todo lo que había vivido, pensé en Víctor, en mis padres, pero sabia que nada me ataría a una vida humana. El hablo nuevamente -No te obligare, es tu elección, te daré unos días para que lo pienses y si tu respuesta es positiva volveré-
-No tendrás que volver- agregue rápidamente -Deseo que me conviertas, no se que ahí después de convertirme, pero se que no estoy dispuesta a ver los años pasar, yo envejeciendo y esperar a morir- entonces ocurrió, mi abrazo, mi muerte fue dolorosa pero rápida, y mi paso de estar viva a no muerta no fue tan terrible como imagine, estuve al lado de mi Sire, por mucho tiempo, pero un día giro, me miro y dijo -Querida es tiempo de que busques tu propio camino y yo buscare un nuevo aprendiz.- Se voltio y desapareció entre las sombras, desde ese instante comenzó mi búsqueda, pero nada me ha llamado la atención... Solo te digo ¿Quieres ser mi seguidor?. No te obligare es tu elección.
martes, 11 de mayo de 2010
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